
Durante quince años, entre 1969 y 1984, un tren directo unió Sevilla y Gijón por el oeste de la península sin pasar por Madrid. Recorría casi mil kilómetros siguiendo el trazado de la antigua calzada romana de la Plata, y sus plazas se agotaban en verano y en fechas señaladas.
Se llamaba «Ruta de la Plata». Desde 1976 lo prestaban los automotores TER, y su desaparición el 1 de enero de 1985 dejó sin tren de viajeros a buena parte de Extremadura, Salamanca, Zamora y León.
Un tren nacido en 1969
El servicio comenzó el 24 de noviembre de 1969. Surgió de los planes de promoción del turismo de interior del Ministerio de Información y Turismo, en pleno desarrollismo, y se concibió como un tren de calidad por el itinerario más directo entre Andalucía y Asturias.
En sus primeros años circulaban automotores TAF modernizados en los talleres de Sevilla-San Jerónimo. La demanda creció hasta que, el 30 de mayo de 1976, los TER del depósito de Cerro Negro los sustituyeron. Desde entonces el tren circuló a diario en ambos sentidos y podía formar doble composición cuando hacía falta.
Casi mil kilómetros por el oeste
El recorrido enlazaba Sevilla con Llerena, Zafra, Almendralejo y Mérida. Desde allí subía a Cáceres y Plasencia, cruzaba la sierra por Béjar y seguía por Salamanca, Zamora, Benavente y Astorga. En León tomaba la rampa de Pajares para bajar a Oviedo y terminar en Gijón.
Era un eje transversal poco común en una red radial, pensada casi siempre desde Madrid. Para muchos viajeros del oeste era la única forma de ir en tren de norte a sur sin dar un largo rodeo.
El estado de la vía, sin embargo, fue empeorando. En sus últimos años la velocidad comercial rondaba los 50 km/h, lo que restaba atractivo al servicio frente a la carretera.
El cierre del 1 de enero de 1985
El Consejo de Ministros del 30 de septiembre de 1984 aprobó el cierre de unos 3.000 kilómetros de líneas consideradas deficitarias. Entre ellas estaba el tramo de Plasencia a Astorga, que perdió el tráfico de viajeros.
El último tren circuló el 31 de diciembre de 1984. Con el corte de la línea desaparecieron el TER «Ruta de la Plata» Sevilla-Gijón, el rápido Bilbao-Cáceres, el TER Sevilla-Cáceres y el automotor Sevilla-Badajoz. Fuera de su recorrido, el tren no tenía razón de ser.
Las mercancías siguieron circulando de forma restringida hasta 1996, y hasta 1998 en el tramo salmantino. Desde entonces la vía quedó abandonada, y parte de ella se ha convertido en vía verde.
Lo que queda del Ruta de la Plata
Más de cuarenta años después, el recuerdo del tren no ha desaparecido. Siguen las estaciones cerradas, los puentes y las trincheras, y también las asociaciones que reclaman la reapertura del corredor entre Plasencia y Astorga.
A ese tren dediqué El último TER de la Ruta de la Plata. Memoria de un tren que unía el norte y el sur de España. El libro recorre su historia, el material, las estaciones y el cierre, acompañado de fotografías. La segunda edición revisada está disponible en Amazon y en la página de Libros de esta web.
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