Los expresos nocturnos: viajar en litera por la España de los años ochenta

Entre literas y estaciones portada

Hubo un tiempo en que cruzar España en tren significaba dormir en él. Se subía de noche, se compartía compartimento con desconocidos y se despertaba en otra ciudad, con el paisaje cambiado al otro lado de la ventanilla. Aquella forma de viajar ha desaparecido casi por completo, pero quien la vivió no la olvida.

Expresos, Estrellas y Trenhotel

Durante décadas, los grandes recorridos nocturnos los cubrieron los expresos. En 1985 Renfe agrupó buena parte de ellos bajo una nueva marca, Estrella, que llevaba coches-cama, coches de literas y coches de asientos reclinables. Llegaron a circular más de veinte trenes Estrella por toda la red.

En 1991 apareció el Trenhotel, heredero del Talgo Camas, con composiciones Talgo más modernas. Era la versión cómoda y moderna del viaje nocturno; el Estrella siguió siendo el tren de la litera y del billete asequible.

Ilustración de un tren de literas detenido en el andén de la estación de Ourense al atardecer
Ilustración

La litera: seis desconocidos y una noche

El compartimento de literas tenía seis plazas, tres a cada lado, que de día se plegaban para dejar asientos. Al caer la noche se bajaban las camas, aparecían sábanas y almohada, y el espacio se convertía en un pequeño dormitorio compartido.

El equipaje iba en el portaequipajes o a los pies de la litera. Había quien se dormía nada más arrancar y quien pasaba horas mirando las luces de los pueblos, las estaciones vacías y las paradas largas en mitad de la noche, cuando el tren quedaba en silencio y solo se oía el ir y venir de los ferroviarios en el andén.

Un viaje que se recuerda

Uno de esos viajes, en los años ochenta, fue el mío de Ourense a Madrid en el Rías Bajas, con mis padres, los tres solos en un compartimento de seis literas. Era una noche de noviembre, con algo de niebla. Recuerdo que me costó dormirme, que estuve mucho rato viendo el paisaje oscuro, y una parada larga en Zamora con un olor muy particular. Llegamos a Madrid sobre las ocho y media de la mañana y fuimos a desayunar chocolate con porras.

Son detalles pequeños, pero son los que hacen que aquellos trenes sigan vivos en la memoria de tanta gente.

El final de una época

La alta velocidad cambió la forma de viajar. Los trayectos que antes duraban una noche pasaron a hacerse en pocas horas de día, y los trenes nocturnos fueron desapareciendo. El último Estrella, el Costa Brava entre Madrid y Barcelona, circuló el 6 de abril de 2015. En mayo de 2020, durante la pandemia, Renfe suspendió todos los Trenhotel, y desde entonces no han vuelto a circular con normalidad.

En otros países europeos los trenes nocturnos viven hoy un renacimiento. En España, de momento, quedan sobre todo en el recuerdo.

Entre literas y estaciones

A esos trenes y a esos viajes dediqué Entre literas y estaciones, un libro de memoria sobre los expresos nocturnos, las literas, las estaciones y una forma de viajar casi desaparecida. La segunda edición revisada está disponible en Amazon y en la página de Libros de esta web.

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