El monasterio de Oseira: el «Escorial gallego» en el Camino Sanabrés

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Cerca de Cea, en un valle cerrado entre montes, aparece de pronto una fachada de piedra que parece fuera de escala para el lugar. Es el monasterio de Santa María la Real de Oseira, en el municipio ourensano de San Cristovo de Cea. Por sus dimensiones y por la sobriedad de su arquitectura se le conoce desde hace tiempo como el «Escorial gallego». Para muchos peregrinos del Camino Sanabrés es una de las paradas más memorables entre Ourense y Santiago.

Un valle de osos y un monasterio del Císter

El nombre de Oseira se relaciona tradicionalmente con los osos que, según se cuenta, abundaban en este valle cuando era más boscoso que hoy.

La comunidad monástica está documentada desde 1137, cuando el rey Alfonso VII favoreció el asentamiento con la delimitación de sus tierras. Hacia 1141 se integró en la orden del Císter, bajo la dependencia de la abadía francesa de Claraval, la casa de san Bernardo. Fue el primer monasterio cisterciense de Galicia y, durante siglos, uno de los más poderosos del noroeste peninsular.

Entre sus primeros monjes figura un peregrino: san Famiano, un alemán que, de camino hacia Santiago, decidió quedarse en Oseira hacia 1142. Murió años después en Italia y es hoy patrón de la localidad de Gallese. Su historia recuerda que la relación entre el monasterio y el Camino viene de muy antiguo.

La iglesia: la gran obra medieval

La iglesia abacial se levantó entre finales del siglo XII y las primeras décadas del XIII; las fuentes sitúan su terminación o consagración hacia 1239. Tiene planta de cruz latina con tres naves y una cabecera con girola y cinco capillas radiales. Se la considera una de las iglesias más grandes de la orden en España y una de las piezas mayores del arte cisterciense en la península.

Es, además, lo que mejor se ha conservado del monasterio medieval. En 1552 un gran incendio destruyó todas las dependencias monásticas, pero respetó el templo. Casi todo lo que el visitante ve alrededor de la iglesia es, por tanto, fruto de la reconstrucción posterior.

El monasterio de la Edad Moderna

Tras el incendio, el abad fray Marcos del Barrio emprendió la reconstrucción, que se prolongó durante los siglos XVI, XVII y XVIII. De esa época son la fachada principal, de sillería, con dos torres y una composición de raíz clasicista con elementos barrocos; la escalera de honor; y los claustros, entre ellos el de los Pináculos, el mayor, del siglo XVI, y el de la Portería, del XVIII.

Una de las estancias más conocidas es la antigua sala capitular, llamada popularmente «sala de las Palmeras». Su bóveda de nervios descansa sobre cuatro columnas delgadas, y los nervios se abren desde ellas como las hojas de una palmera. Las fuentes la datan entre finales del siglo XV y el XVI.

Expulsiones, abandono y regreso

El siglo XIX fue devastador. Durante el Trienio Liberal, en 1820, los monjes fueron expulsados y el edificio saqueado; al volver en 1823 lo encontraron sin puertas, ventanas ni mobiliario. La desamortización de Mendizábal, en 1835, dispersó definitivamente a la comunidad. El monasterio quedó abandonado durante casi un siglo y buena parte de sus edificios se arruinó.

La recuperación comenzó con el obispo de Ourense Florencio Cerviño, que desde los años veinte impulsó el regreso de una comunidad. En octubre de 1929 se instalaron en Oseira monjes cistercienses de la Estricta Observancia (los llamados trapenses) procedentes de la abadía de Notre-Dame-des-Neiges, en Francia. Las obras de restauración se prolongaron durante buena parte del siglo XX, con un impulso decisivo a partir de los años sesenta. En 1990 el monasterio recibió el premio Europa Nostra.

Hoy sigue habitado por una pequeña comunidad monástica. La visita al conjunto se hace con guía, y el monasterio dispone de hospedería.

Oseira en el Camino Sanabrés

El Camino Sanabrés se divide en Cea en dos trazados. El tradicional continúa por Piñor hacia O Castro, en Dozón; la variante de Oseira se desvía hacia el monasterio y alarga la etapa unos cuatro kilómetros, hasta algo menos de diecinueve. Ambos trazados están señalizados. En Oseira hay albergue de peregrinos y el propio monasterio también acoge a caminantes.

La variante tiene sentido para quien no vaya con prisa. El tramo entre Cea y Oseira discurre por robledales y caminos de aldea, y la llegada al valle, con el monasterio apareciendo entre los árboles, es uno de los momentos más recordados de esta ruta. Muy cerca queda Cea, cuyo pan tiene una tradición que algunas fuentes relacionan con la producción del propio monasterio en la Edad Media.

Para seguir leyendo

El paso por Cea y Oseira es una de las etapas que recorro en «Galicia mágica a través del Camino», un libro sobre el Camino Sanabrés de Ourense a Santiago, su historia, su paisaje y sus leyendas. Si quieres una visión de conjunto de esta ruta, puedes leer también El Camino de Santiago desde Ourense: historia y leyendas del Camino Sanabrés.

Fuentes