Quien camina de noche por la Galicia rural, entre robledales, muros de piedra y aldeas dormidas, cruza un paisaje que durante siglos estuvo poblado de presencias invisibles. La más conocida es la Santa Compaña, la procesión de las almas que recorre los caminos a medianoche. Con la llegada de noviembre y el día de Difuntos, es buen momento para recordarla.
Una procesión de difuntos
Según la tradición, la Santa Compaña es una comitiva de almas que avanza en silencio por los caminos, con velas o luces en las manos. Su paso se reconoce, dicen, por el olor a cera, un rumor de rezos y un aire frío que se levanta de repente. Las almas acompañan un féretro, y se detienen ante la casa de un vecino cuya muerte anuncian.
En muchas versiones la encabeza una persona viva, que lleva una cruz y, a veces, un caldero de agua bendita. No puede volverse ni soltar la cruz, y queda condenada a vagar cada noche con la procesión hasta que logra pasársela a otro desprevenido.

Muchos nombres para una misma creencia
La creencia tuvo muchos nombres en Galicia y el occidente de Asturias: compaña das ánimas, estadea, estantigua, hoste, rolda. Ya a mediados del siglo XIX la recogían diccionarios y viajeros, y escritores como Valle-Inclán la llevaron a la literatura. Los estudiosos discuten su origen: unos la relacionan con el mundo celta y las procesiones de espíritus de Irlanda o Escocia, otros con tradiciones germánicas. Lo que es seguro es que formó parte de la vida cotidiana de las aldeas durante generaciones.
Cómo librarse de ella
La tradición popular dejó también remedios para quien se la encontrase de noche:
- No mirarla, hacer como que no se ha visto y apartarse en silencio.
- Trazar en el suelo un círculo, a veces con la estrella de Salomón, y no salir de él hasta que pase.
- Tumbarse boca abajo en el camino y esperar a que la comitiva se aleje.
- Buscar el amparo de un cruceiro, esas cruces de piedra que se levantan en los cruces de caminos.
Cruceiros en el Camino
Esos cruceiros siguen ahí. Entre Ourense y Santiago, el peregrino del Camino Sanabrés los encuentra a la entrada de las aldeas, junto a las iglesias y en los cruces de caminos de Cea, Dozón o la comarca de Deza. Hoy son patrimonio y referencia para orientarse, pero durante siglos fueron también una protección frente a lo que andaba por los caminos de noche.
Si te interesa este tramo, puedes leer también la historia y las leyendas del Camino Sanabrés desde Ourense y el monasterio de Oseira, el «Escorial gallego».
Galicia mágica a través del Camino
En Galicia mágica a través del Camino recorro el tramo de Ourense a Santiago a través de su historia, su paisaje, su patrimonio y sus leyendas, las que todavía se cuentan en las aldeas por las que pasa el peregrino.
